Escrito durante un tratamiento de quimioterapia recibido por mi madre durante 2025. Dedicado a todes quienes sufren cualquier tipo de cáncer. Mi madre finalmente no lo ha superado tras varios tratamientos distintos que no sé si realmente llegaron a merecer la pena por el sufrimiento que supusieron. Es la duda que siempre nos queda a los familiares y también a los pacientes que se sienten apagar poco a poco y con dolor.
Sentado
nunha dura cadeira
que non é de madeira
machucado.
nunha dura cadeira
que non é de madeira
machucado.
Canso
vendo entrar e saír
xente con veleno no fluír
pranto.
vendo entrar e saír
xente con veleno no fluír
pranto.
Inconsistencia
dun porvír que non se loita
acéptase e cómese con froita
insistencia.
dun porvír que non se loita
acéptase e cómese con froita
insistencia.
Siempre he sentido una tremenda fobia hacia las arañas. Me produce ansiedad fotografiarlas aunque su tamaño sea tan diminuto como el de esta preciosa Araniella cucurbitina que es totalmente inocua e inofensiva. Sin embargo, cada vez que acercaba mi objetivo macro de 60mm y por lo tanto, necesitaba estar muy próximo, sentía como si un monstruo gigante intentase atraparme entre sus garras y devorarme con sus inexistentes voraces y feroces fauces. Su espalda mostraba la amable sonrisa, el beso que realmente me daba con sus enrojecidos labios carmesí. Pero yo, temblaba cada vez que levantaba mi cámara.
De ese modo tiemblo cada vez que me siento con mi madre y observo como recibe su tratamiento; o peor aún, como voy con ella a la consulta y me dicen que no se lo pueden dar porque no funciona, porque hay que buscar otra opción. Porque sé que los días pasan y la enfermedad se extiende. Porque sé que el veneno contrarresta el veneno y que no todo el veneno está para hacernos mal. Tan solo el veneno mental que nos inyectamos creyéndonos las mentiras y formándonos odios y fobias absurdas contra lo desconocido... quizás es más difícil desterrar una fobia contra un insecto que contra las personas porque hacia la propia especie tan sólo se necesita una buena educación. Sin embargo; y a pesar de mis fobias, la dulce Araniella cucurbitina sobrevivió en paz y libertad a la sesión que además duró lo justo y necesario para llevarme las cuatro fotografías que aquí podéis disfrutar.